Con sed de Sexo y hambre de Duro

Jugaban conmigo solo por poner celosos a sus novios,

fui un hombre objeto y no me quejo,

media docena de números de teléfono en los bolsillos cada fin de semana,

mujeres anónimas de las cuales al final de la noche no me acordaba.

.

Fui el camarero de moda de un pub de marcha,

y sin embargo,

una vez llamé a una de ellas,

una mujer joven espectacular,

de escasos 20 años,

amante del sexo duro y apasionado,

potencia en estado puro.

.

La lleve a una solitaria playa nudista,

ella tan solo queria follar,

mientras conducía se la metió varias veces en la boca,

esa sensación nunca la podré olvidar,

nada más aparcar me agarro la polla por encima de los pantalones,

y me empezó a besar te tal manera que se me puso dura como una bola de billar.

.

Acariciaba mi polla moviéndola de arriba y a abajo,

me soltó el botón y me bajó la cremallera,

me estuvo masturbando con las dos manos y la boca

hasta que me corrí entre sus labios,

ella sonreia,

yo la amaba,

y  el día acababa de comenzar.

.

Cuando llegamos a la playa,

nos refugiamos entre las rocas del fondo donde nadie nos podía ver,

ella se quitó la ropa,

se desnudó por completo nada más dejar la toalla en el suelo,

y por fin pude ver completamente desnudo aquel joven, salvaje y libre cuerpo.

.

Insaciable,

feroz,

salvaje,

voraz,

el mismísimo diablo tocando un solo de blues de Robert Johnson,

una amante con sed de sexo y hambre de duro.

Nos fuimos a bañar.

.

Desnudos,

con la polla gorda y las venas hinchadas,

empezó a acariciármela con sus dos tetas de gelatina sabor frambuesa,

yo quería comerme aquellas dos maravillas de la naturaleza,

se las agarre bien fuerte y me dejo que las acariciará a placer hasta que,

me dio la espalda de golpe sin decirme nada,

y me susurró al oído suavemente que quería sentirla dentro.

.

Empezó a restregar su culo fuertemente contra mi polla,

yo la tenía a punto de explotar,

se la introduje en la vagina fuertemente,

gimió, gimió y gimió,

le gustó notarla dura dentro de ella,

y follamos, follamos, follamos y follamos hasta que la gente nos empezó a ver.

.

Ella se movía como si bailará salsa con mi polla dentro,

haciendo redondeles de izquierdas a derechas,

de derechas a izquierdas,

de arriba a abajo,

de abajo a arriba,

la penetración profunda,

el placer intenso,

las palabras escasas,

el sexo salvaje y duro.

.

Cada vez quería más,

cada vez más fuerte,

cada vez más rápido,

cada vez mas profundo,

cada vez con más intensidad.

.

Apretaba sus dos nalgas contra mi fuertemente,

estimulando su clítoris rozándolo contra mi polla,

disfrutábamos de cada movimiento y en cada empujón,

en cada penetración,

nos fundíamos en un solo cuerpo,

corriéndonos varias veces,

descansando entre polvo y polvo,

volviéndonos a correr,

perdiéndonos entre besos, caricias, mamadas y penetraciones.

.

Cuando salimos del agua y llegamos a las toallas,

el juego siguió,

aún más salvajemente que en el agua,

casi hasta que se nos hizo de noche.

Aquella noche la pasamos en la habitación de matrimonio de un hotel,

pero esa ya es otra historia,

que quizás algún otro día lo cuente.


sexo-en-la-playa

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